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Isidro Merlo y Quintana | Jornalero, labrador, zahorí y santo madrileño | ¿1082 – 1172?

Vida y milagros de San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, en un pliego de cordel o aleluya de ciego

Vida y milagros de San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, en un pliego de cordel o aleluya de ciego

Isidro (Ysidorus) Merlo y Quintana, más conocido como San Isidro Labrador, puede que naciera el 4 de abril de 1082, festividad de San Isidoro de Sevilla, en Madrid (Magerit), cuando solo era una fortaleza musulmana integrada en la línea defensiva conocida como la Marca Media’ que protegía la taifa musulmana del Reino de Toledo de los cristianos del Norte de la Península Ibérica.

Fue un hombre bueno, paciente y humilde, labrador jornalero al servicio del caballero Iván (lease Juan) de Vargas, que completaría su escaso jornal ejerciendo en horas libres de zahorí y pocero. Venerado por los madrileños como santo desde el siglo XIII, fue canonizado por la iglesia católica y confirmado como Patrón de Madrid en el XVII.

Vida de Isidro Merlo y Quintana

Los padres de Isidro se llamaban Inés Quintana y Pedro Merlo, según afirma Lope de Vega sin que haya sido confirmada por otras fuentes esta afirmación del ‘Fénix de los Ingenios’. Cuenta la tradición cristiana que vino al mundo en el seno de una familia humilde del arrabal mozárabe de San Andrés, situado extramuros de la fuerte muralla que protegía el alcázar y la almudayna islámica, en la actual zona de La Latina.

Tras la toma de Madrid por Alfonso VI ‘el Bravo’, rey de León, Galicia y Castilla, la población adquiere los deberes y privilegios que le dan los fueros de villa castellana y se instalan en ella varias familias de caballeros guerreros de las mesnadas castellanas, los Vargas, los Lujanes y los Luzones, entre otros, que reciben tierras en pago de sus servicios en la campaña real. La familia Merlo y Quintana trabajará para los Vargas, que llegarán a ser una de las más poderosas familias madrileñas, en los terrenos de las riberas del Manzanares conocidos en la actualidad como Pradera de San Isidro.

Siempre según la leyenda, San Isidro abandonó Madrid tras el intento de reconquista de la misma por Alí ibn Yúsuf, segundo emir almorávide, que ataca Magerit, destruye parte de sus murallas y, al no poder rendir el alcázar, le pone cerco asentándose en la pradera que hoy conocemos como ‘Campo del Moro’. Tuvo que abandonar el asedio por una epidemia de peste, muy frecuentes en toda la Edad Media.

Así, alrededor de 1110, el futuro santo llega a Torrelaguna como refugiado. En esa villa madrileña contrae matrimonio con María Toribia, una joven procedente de la villa de Caraquiz en Guadalajara, que también pasará al santoral cristiano como Santa María de la Cabeza. Es posible que su hijo, san Yllán, naciese también allí.

Después Isidro Merlo volvió a la Villa de Madrid donde falleció, tal vez, el año 1172, tras una vida de trabajo y buen hacer como labrador, zahorí y pocero. Sus restos mortales fueron enterrados en el cementerio de la Iglesia de San Andrés, en el primitivo arrabal mozárebe donde nació y vivió la mayor parte de su larga vida, posiblemente. Y comenzó entonces su leyenda de santidad entre los vecinos madrileños.

Milagros de Isidro Merlo y Quintana

Reproducción desplegada del arca mosaica que contuvo los restos de San Isidro desde el siglo XIII hasta el XVIII | Museo de los Orígenes Casa de San Isidro - Madrid

Reproducción desplegada del arca mosaica que contuvo los restos de San Isidro desde el siglo XIII hasta el XVIII | Museo de los Orígenes Casa de San Isidro – Madrid

En 1504, al realizar un inventario de bienes, se descubren en la Iglesia de San Andrés un arca mortuoria conocida como ‘arca mosaica’ junto a un códice en latín medieval, Códice de Juan Diácono o Códice de San Isidro, que describe brevemente la vida de ‘Ysidorus Agricola’ junto con 5 milagros presuntamente realizados por su intersección, de los que 4 aparecen representados en el arca policromada. Básicamente la única fuente primaria sobre la vida y milagros de San Isidro y por la que conocemos sucintamente la vida y milagros del jornalero madrileño. «Isidro no abría pozo del que no manase abundante caudal, aun tratándose de tierras secas», afirma el códice como uno de los milagros del labrador madrileño.

Tras pasar 40 años en el cementerio, enterrado con un simple sudario y a poca profundidad, la popular y creciente fama de santidad del piadoso labrador, confirmada incluso por San Francisco de Asís, lleva a que sus restos momificados sean trasladados al interior de la iglesia de San Andrés con alguna solemnidad.

En 1213 el rey Alfonso VIII ‘el Noble’, como agradecimiento al  futuro santo por su intervención en la victoria de la Batalla de las Navas de Tolosa, levantará una capilla en su honor aledaña a la iglesia de San Andrés y colocará su cuerpo incorrupto en la llamada ‘arca mosaica‘.  Esta milagrosa intervención de San Isidro es citada también en el Códice de San Isidro como uno de los 5 milagros que relata.

Isidro Labrador Santo y Patrón de Madrid

Vida y milagros de San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, en un pliego de cordel a color del siglo XX

Vida y milagros de San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, en un pliego de cordel a color del siglo XX

San Isidro era un santo venerado por los madrileños y tenido por Patrón de la Villa desde el siglo XIII, siglos antes de su canonización por la Iglesia Católica. En varias ocasiones, durante el siglo XV, sus restos fueron sacados en procesión para implorar la lluvia durante las intermitentes sequías que asolaban la villa madrileña. Sin embargo, tras el Concilio de Trento, la actitud de la Iglesia Católica con respecto a los santos populares se endurece y en el siglo XVII las autoridades eclesiásticas prohíben sacar el cuerpo del arca bajo pena de excomunión. Después, Felipe II, tras trasladar la capital a Madrid, que se convirtió en 1561 en Villa y Corte, impulsó la canonización de Isidro Merlo y Quintana ante la curia romana.

El 14 de junio de 1619, el Papa Paulo V firma el decreto apostólico declarando Beato o Bienaventurado a Isidro Merlo y Quintana. En el mismo concede que se le pueda llamar Beato, establece su fiesta el 15 de mayo y confirma el patronazgo de San Isidro sobre la Villa de Madrid. Así, el viernes 15 de mayo de 1620 se celebra, con toda pompa y la asistencia de Felipe III y de toda la corte, la fiesta de su beatificación, siendo la primera vez que se celebró en ese día la Fiesta de San Isidro en Madrid y habiendo sido ya canonizado 2 meses antes. Las fiestas duraron 8 días durante la llamada ‘octava del santo’.

Habiendo firmado el decreto apostólico en febrero, el jueves 12 de marzo de 1620 fue el día designado por el pontífice romano Gregorio XV para celebrar la solemne canonización de San Isidro junto con los españoles Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Teresa de Jesús, así como el italiario Felipe Neri. El 13 de marzo salió de San Pedro la procesión general en la que iban los estandartes de los 5 nuevos santos. El de San Isidro se dejó en la iglesia de Santiago de los españoles. Los 4 días siguientes se hizo la fiesta de cada santo por el mismo orden, celebrándose la de San Isidro el 14 de marzo en la iglesia de Santiago de Roma. Tan pronto se tuvo noticia en Madrid, el Concejo ordenó se hiciese una procesión de acción de gracias y se iluminase la villa las noches del 7, 8 y 9 de abril. Lucieron luminarias en las plazas de Palacio, Descalzas, Encarnación, y en las iglesias de San Andrés, San Salvador y Santa María. Además se pusieron 519 linternas en las torres de las iglesias de la Villa y Corte.

San Isidro Labrador Patrón de Madrid

Procesión de la imagen de San Isidro Labrador, Patrón de Villa y Corte, por la Calle de Toledo de Madrid

Procesión de la imagen de San Isidro Labrador, Patrón de Villa y Corte, por la Calle de Toledo de Madrid

Sorprendentemente, la Bula de Canonización de San Isidro no fue emitida por la Sede Apostólica hasta el pontificado de Benedicto XIII, el 4 de junio de 1724,  reinando ya en España Felipe IV. El documento comienza con las palabras “Rationi Congruit” y justifica el retraso en la emisión, por la muerte de Gregorio XV al poco tiempo de la canonización. Traducido al castellano por Francisco Gracián, se imprimió en Madrid en 1751. Con motivo de la publicación de la bula se celebraron grandes fiestas en Madrid  y la Cofradía de San Eloy de los Plateros, uno de los 5 Gremios Mayores de Madrid, donó un arca de plata, bronce y oro para sustituir la vieja ‘arca mosaica’ de Alfonso VIII, donde descansan los restos del santo madrileño desde entonces.

San Isidro es fiesta de precepto en la ciudad de Madrid desde 1621 y Benedicto VIII concedió que esta festividad fuera de precepto en todos los reinos de la Monarquía, como recuerda Felipe V en carta autógrafa al General de la Orden de la Merced el 6 de abril de 1727. Más recientemente, a instancias de Pío XII, la Sagrada Congregación de Ritos, por Decreto de 22 de febrero de 1947 declaraba a San Isidro patrón de la Conferencia Nacional de la Vida Rural de los Estados Unidos de América, señalando el día de su fiesta en las diócesis norteamericanas el 22 de marzo. Juan XXIII instituyó el patronazgo de San Isidro sobre los labradores españoles por la Bula ‘Agriculturam’, el 16 de diciembre de 1960.

San Isidro, Santa María de la Cabeza y San Illán en la ermita de la pradera con milagros y Madrid de fondo

San Isidro, Santa María de la Cabeza y San Illán en la ermita de la pradera con milagros y Madrid de fondo




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