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Tipos populares madrileños | Manolos, chisperos, majos y chulos

Tipos populares madrileños | Chisperos en el barrio de Barquillo

Tipos populares madrileños | Chisperos en el barrio de Barquillo

Los tipos populares madrileños comenzaron a definirse desde que el rey Felipe II de Austria trasladó la Corte a la Villa de Madrid en el siglo XVI. Y fueron cambiando con el paso del tiempo para alcanzar su esplendor en el siglo XVIII.

A finales del XIX y principios del XX logran su mayor popularidad cuando son glosados por los cronistas de la Villa y Corte. Como Ramón de Mesonero RomanosRamón de la Cruz o Federico Carlos Sainz de Robles.

Asimismo fueron retratados por Lorenzo Baldissera Tiepolo, Francisco de Goya y otros pintores de la época. Además empiezan a ser los protagonistas de las zarzuelas más populares. Como ‘La verbena de la Paloma’, ‘La revoltosa’, ‘Agua, azucarillos y aguardiente’  y ‘La Gran Vía’, entre otras. Y se convierten en protagonistas de los sainetes de Carlos Arniches, las novelas de Pedro de Répide y diversas obras de otros autores de aquel tiempo.

Tipos populares madrileños | Manolos, chisperos, majos y chulos

Podemos diferenciar hasta 3 tipos populares madrileños primitivos. Sin embargo, se acabaran fundiendo en 1 sólo en el decir popular de nuestros días: ‘el chulapo y la chulapa’. Así existen a lo largo de su historia los 4 siguientes:

  1. Manolos y manolas.
  2. Chisperos y chisperas.
  3. Majos y majas.
  4. Chulos y chulas.
'La maja y los embozados' o 'El paseo de Andalucía' | Óleo sobre lienzo | 1777 | Francisco de Goya | Museo del Prado | Madrid

‘La maja y los embozados’ o ‘El paseo de Andalucía’ | Óleo sobre lienzo | 1777 | Francisco de Goya | Museo del Prado | Madrid

Manolos y manolas

Los manolos y manolas, según una leyenda ya desprestigiada, se llamaban así porque Manuel era el nombre impuesto al primogénito de las familias de los judíos conversos que habitaban el barrio de Lavapiés. Es notorio que ese nombre era muy común también entre los cristianos viejos.

Chisperos y chisperas

Eran los vecinos del barrio de Barquillo, primero, y después del barrio de Chamberí. Y se llamaban así porque la mayor parte de ellos eran trabajadores de las muchas fraguas y herrerías que había por aquel entonces en aquellas zonas, extramuros de la cerca de Madrid.

Majos y majas

Los majos y majas surgen a principios del siglo XVIII para denominar a los habitantes del barrio de Maravillas. Y se caracterizaban por su arrojo y su valentía.

Dice María Moliner que el nombre “se aplicaba a fines del siglo XVIII y principios del XIX y sigue empleándose refiriéndose en aquella época a los artesanos de ciertos barrios de Madrid, llamados ‘bajos’, que en algún tiempo hacían vida aparte, hasta el punto de estar exentos del servicio militar…”.

Además, este son los tipos populares madrileños que inmortalizo Francisco de Goya por excelencia en sus esplendidos lienzos.

Chulos y chulas | Chulapos y chulapas

Los chulos y chulas es el nombre que se da en el siglo XIX a todos los tipos madrileños. En especia a manolos y manolas.

El término deriva del vocablo francés ‘chaul’. Aunque la procedencia de este sustantivo puede que sea árabe, como afirma Pedro de Répide. Y el significado de ‘chaul’ en castellano es ‘muchacho’. Es anecdótico que la 1ª vez que se empleó ese nombre de chulo fuera para designar aquellas personas que realizaban tareas o labores secundarias de ayuda en las faenas taurinas.

Ya en el siglo XX, los chulos y las chulas se transforman en chulapos y chulapas. Término común a todos los tipos populares madrileños sin distinción de barrios ni oficios. Y en nuestros días los podemos ver en verbenas, procesiones y demás fiestas populares madrileñas.

El petimetre y el currutaco

Perfecto currutaco | Grabado de finales del siglo XVIII | Museo de Historia de Madrid

Perfecto currutaco | Grabado de finales del siglo XVIII | Museo de Historia de Madrid

Además de estos 4 tipos populares madrileños, podemos distinguir otros 2 de las clases más privilegiadas:

  • El petimetre y
  • El currutaco,

El petimetre se enmarca en la incipiente clase media del siglo XIX. Así, sus tipos imitaban de forma notoria la moda francesa. Su mismo nombre deriva del francés ‘petit maitre’ o maestrillo, en castellano. Y por ello eran odiados por los ‘majos’ que les despreciaban por su total falta de originalidad y carencia de autenticidad.

Asimismo, el currutaco está enmarcado de igual forma en la naciente clase media decimonónica. Y es también enemigo declarado de los ‘petimetres’. Y por las mismas razones que los ‘majos’.

Además, el ‘currutaco’, aunque afectado, es más auténtico y su elegancia es más genuina. Sin embargo, también se halla encasillado y condicionado por la moda. Así, su vestir es extremado con algunas prendas de tamaño exagerado, como sus corbatas y las solapas de sus casacas. Y del mismo modo llamaba la atención su aspecto físico por sus grandes patillas y su crecida cabellera. Además solían partar tambien un grueso garrote que usaban como bastón.




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